El jugador polaco se alza con el segundo Master1000 de su carrera, al imponerse a Rublev, en un igualado partido que tuvo que dirimirse en la muerte súbita del tercer set. El ruso desperdició una pelota de partido, y levantó tres en contra, antes de ceder en más de dos horas de final. Hurkacz se coloca como nº11 de la ATP y mantiene intactas sus opciones de entrar en el Masters Finals.
Vivimos tiempos convulsos. La polarización está a la orden del día. Los necesarios matices grisáceos, que viajan del blanco al negro, cada vez están menos de moda. Las elecciones que hoy se celebran en Polonia, son una muestra de ello. Por un lado, los defensores de las esencias polacas, los que se oponen a cotas establecidas de entrada de inmigrantes y a la estandarización europeizante que se les viene encima y, por otro, los que quieren un país más liberal que acabe difuminando las raíces polacas entre las imposiciones del resto de países europeos y que, en poco se diferenciará del resto, cuando se apliquen las políticas de la Agenda 2030. En otras palabras, para que se entienda en términos tenísticos: anulemos la creación y la diferencia en el tenis en favor de un circuito en el que todos los jugadores jueguen igual, no se salgan del patrón establecido y cortemos cualquier clase de gestos o palabras contrarias a lo establecido, por quienes mueven los hilos desde arriba. Pues bien, el jugador más correcto de cuantos hay en la élite del tenis, el yerno perfecto de cualquier suegro exigente, el tenista más valorado por sus compañeros, apodado Hubi y nacido en Polonia, ha vencido al iracundo ruso, Rublev, tras una larga sucesión de gestos, improperios y autogolpes con la raqueta en cualquier parte de su damnificado cuerpo.
En el país de Copérnico, Chopin, Marie Curie, Karol Wojtyla o Lech Walesa se estaban quedando, últimamente, cortos de genios. Como ídolos deportivos tienen a Lato, Boniek, o Levandowski, sus mayores referencias deportivas, todos ellos futbolistas. En el tenis, desde la fugaz aparición de Jerzy Janowicz, que perdió la final del Master1000 de París ante David Ferrer, y las alegrías que el tenis femenino les está dando con Radwanska y, sobre todo, Iga Swiatek, la presencia de Hubert Hurkacz supone un chorro de aire fresco para el deporte del país centroeuropeo.
Hubi, ya había ganado un Master1000. Lo hizo en 2021, en Miami, al imponerse a Sinner en dos sets. En semifinales se enfrentó al que hoy ha sido su rival, Andrei Rublev. Tanto en aquella ocasión, como en la de hoy, la templanza ha sido un valor añadido que ha decantado la balanza del lado del polaco. El gigante de Wroclaw saltó a la cancha con su habitual calma. Como de costumbre, basó su juego en la seguridad de su servicio y al resto le bastó con esperar a que Rublev enviara dos de sus tiros de derecha más allá de los límites de la pista de Hubi. Break y 6-3 para cerrar una apacible manga del polaco.
Una vez más, Alberto Martín, entrenador del ruso desde esta temporada, junto a Fernando Vicente, salió a su rescate. Bastaba con canalizar la impulsividad de su jugador para equilibrar el partido. Y así lo hizo. Un Rublev calmado es capaz de todo. Sus golpes ganaron profundidad y Hurkacz no pudo remontar una rotura tempranera de su servicio. El partido se ponía más interesante. En liza estaba dirimir el empate a victorias en sus enfrentamientos (2-2), sus triunfos en Master1000 (1-1) y las tablas en este partido. Mucho por decidir. El set se fue al tie-break tras levantar Rublev un match-ball con un servicio directo. En la muerte súbita la igualdad se mostraba en largos intercambios en los que los protagonistas tenían más miedo a perder que decisión por ganar. Tras varios puntos de partido desperdiciados por ambos lados, el jugador polaco se llevó un partido que bien podría haber caído de cualquier lado, lo que viene a demostrar la interesante igualdad que existe actualmente en el circuito ATP.
Aún no sabemos los resultados de los comicios en Polonia, pero, de momento, a muchos kilómetros de allí, en la costa oriental china, el polaco Hurkacz ha sido elegido, por el electorado del tenis, como presidente del Master1000 de Shanghai, gracias a su buen hacer y moderación sobre la cancha. Quizá esto sea una señal…