Primer título de la temporada para el heleno, tras las derrotas en las finales de Melbourne y Barcelona. Es la décima vez que se enfrentaban el griego y el hispano-australiano con un balance pleno de victorias para Tsitsipas. De Minaur, que ya ganó este año en Acapulco, no ha podido repetir triunfo en la costa mexicana.
En la puntita de la península de California, en uno de los más atractivos destinos turísticos del Pacífico, dos hijos del Mare Nostrum, han disputado la final del ATP250 de Los Cabos: Stefanos Tsitsipas, ateniense, y Alex de Minaur, medio alicantino por parte materna. De la misma forma que las ballenas acaban en esta zona su travesía desde Alaska en busca de aguas más templadas, un buen ramillete de jugadores eligen este torneo, quinto en importancia dentro de los ATP250, como preparación ideal para la gira norteamericana que se inicia la próxima semana.
No es habitual que el balance de enfrentamientos entre dos jugadores de primer nivel sea tan desigual. Si excluimos el 18-0 que le ha infringido a lo largo de los años Nadal a Gasquet, encontramos el Tsitsipas-De Minaur, con 10-0 para el griego, como otro de esos casos inexplicables en los que el poder mental agiliza a uno y atenaza al otro. Esta noche, entre Cabo San José y San Lucas, en esa zona que mandó explorar por primera vez Hernán Cortés y fue evangelizada por las misiones jesuitas, Tsitsipas ha conquistado su primer torneo de la temporada.
El más veloz de cuantos jugadores campan por el circuito, Alex De Minaur, ya había conseguido este año el triunfo unos kilómetros más al sur, en Acapulco. Ahora, como el navegante español Francisco de Ulloa en 1539, el hispano-australiano pretendía conquistar el extremo sur de la península californiana para, desde ahí, iniciar con tranquilidad la gira norteamericana. Pero hoy, «el demonio de Tasmania», apelativo cariñoso con el que se conoce a De Minaur, no tenía su día. Todo el acierto que ha encontrado durante la semana, esta noche se han convertido en pelotas mal tocadas que, bien se quedaban en la red, bien se iban de fondo. Así las cosas, Tsitsipas, superado el escollo que le supuso Nicolás Jarry en cuartos, ha sido implacable para vencer una vez más al jugador nacido en Sydney. El marcador no deja lugar a dudas: 6-3, 6-4.
Tsitsipas arrastraba una sequía de títulos desde que ganara sobre la hierba mallorquina, hace ya más de un año. El merecido triunfo en Los Cabos va a suponer para él una bocanada de aire fresco que aliviará esas críticas que se enfocaban más en su vida privada que en su juego. Sin duda, el griego ha encontrado en este paradisíaco lugar, elegido por miles de cetáceos para aparearse, el sitio ideal para callar bocas y…, de paso, organizarse más adelante, unas vacaciones inolvidables con Badosa.
Muy buen articulo, mi amigo Fran. Pues si, ya era hora de que Tsitsipas ganara un torneo desde hace un año. Es uno de mis jugadores preferidos; aunque su punto débil es la fortaleza mental, tiene uno de los reveses más bonitos del circuito, me recuerda al gran Maestro Federer.