El jugador neerlandés consigue su segundo triunfo de la temporada, y de su carrera deportiva, al superar en la final del ATP250 de s-Hertogenbosch a Jordan Thompson. Griekspoor remontó, otra vez, la desventaja de un set frente a un jugador australiano, tras hacerlo en cuartos ante De Minaur.
Ni el mismo Jesucristo, según cuentan los evangelios de Juan y Lucas, fue capaz de convencer a los vecinos de Nazaret, su localidad natal, cuando acudió a la sinagoga a predicar su mensaje evangelizador. Este escepticismo de quienes te han visto crecer, a la hora de considerarte un genio, se repite entre científicos, intelectuales, artistas y deportistas, que, en muchas ocasiones, tienen que traspasar fronteras y desarrollar exitosas carreras en otros países para ser admirados dentro de su profesión. De ahí viene la expresión «Nadie es profeta en su tierra». Pues bien, Tallon Griekspoor, un discreto jugador de tenis holandés, nos ha fastidiado el dicho por culpa de su acierto, determinación y calidad en el torneo más importante de cuantos se juegan en los Países Bajos.
Desde hace unos años, la pretemporada de hierba, nos lleva hasta esta pequeña localidad de la provincia de Brabante, para que los esforzados de la raqueta hagan el particular cambio de ecosistema que el circuito necesita. De la tierra inerte, pasamos a la vital hierba. Casualmente, esta plaza del Imperio español, s-Hertogenbosch, también conocida como Den Bosch por los seguidores del baloncesto, o Bolduque por los más avezados en la historia, decidió en 1579 enfrentarse a la ocupación de los rebeldes protestantes del norte y unirse a los Países Bajos españoles. O el Duque de Alba no era tan malo o estos no se habían enterado aún. El caso es que, cuatrocientos cincuenta años después, resulta sorprendente ver que ningún Luis de Requesens, Juan de Austria o Alejandro de Farnesio con raqueta haya aparecido por los verdes pastos holandeses. Es el primer torneo ATP del año sin representantes españoles.
Sí han aparecido por allí grandes figuras de este deporte, aunque su participación haya oscilado entre el ridículo y la preocupación. Sinner, Coric o De Minaur mucho tendrán que mejorar sobre esta superficie para tener opciones en la gira sobre pasto. Más sorprendente ha sido la derrota en primera ronda de Medvedev, de quien esperábamos mucho más al dejar su odiada tierra y pisar ya verdes campos que, según dice, llenan de esperanza su juego.
Sobre la hierba holandesa, un australiano, Jordan Thompson, y un holandés, Tallon Griekspoor son los que mejor han marchado. El aussie buscaba su primer torneo ATP ahora que roza la treintena. Griekspoor ya sabe qué es eso de ganar. Se estrenó este año en Pune, en plena meseta del Decán. Los enfrentamientos entre ambos favorecían al australiano tras su victoria en Copa Davis el año pasado. La igualdad de los carteles anunciadores se contagió al juego con un primer set que sólo se pudo decidir en la muerte súbita. Thompson tomaba ventaja. La reacción de Tallon no se hizo esperar y, en el segundo set, rompió el servicio de su contrario, pero no fue capaz de confirmarlo con su posterior saque, por lo que la manga se iba a un nuevo tie-break. Ahí estuvo la clave del enfrentamiento. El neerlandés, apoyado por sus incondicionales se llevó el set y el espíritu para sentirse superior a Thompson en la recta final del partido: 6-7. 7-6. 6-3.
Griekspoor hoy ha predicado su sermón entre sus vecinos. El bravo jugador neerlandés no sólo les ha explicado cómo la perseverancia y la templanza son piezas claves para alcanzar los más altos logros de cuanto te propongas. También, ha conseguido convencerles de que sus opciones para seguir logrando triunfos sobre esta superficie es una posibilidad que está al alcance de su mano. La única explicación que se me ocurre para entender tal capacidad de convicción entre los suyos es que, este Guillermo de Orange del tenis, no sea profeta en su tierra…, sino en su hierba natal.
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