Djokovic-RG

El serbio consigue su 23º Grand Slam, uno más que Rafa Nadal, para convertirse en el tenista más laureado de la historia. Nole consigue su tercer Roland Garros al superar en tres sets a Casper Ruud, quien encadena su tercera final de Major perdido, segunda en París. Djokovic logra vencer, como mínimo tres veces, cada uno de los cuatro Grand Slams.


Todos los días sale el sol, dice una bonita canción de Pablo López, que hoy ha interpretado el malagueño para miles de almas desde el Planetario de Madrid. Ese mismo sol que ha lucido, en infinidad de pueblos, para celebrar la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo en procesiones, de gran fervor cristiano, por sus calles. Mientras tanto, en París, un serbio aprovechaba toda esa energía solar para salir bajo palio y demostrar que el trabajo diario siempre tiene su recompensa.

Lo cortés, no quita lo valiente. Novak Djokovic es un deportista impresionante y, desde hoy, los números le colocan como el más grande de la historia del tenis. Esta tarde, sobre la central de Roland Garros, ha dado una lección de estrategia, calidad y resistencia física para conseguir su 23º Grand Slam al imponerse por 7-6, 6-3, 7-5 ante Casper Ruud. Atrás quedan años de polémicas decisiones que le expulsaron del USOpen por golpear a una juez de silla, de soportar las críticas por su actitud «antivacunas», de ser excluido de buena parte de los torneos del circuito y de negarle los puntos del pasado Wimbledon. Nole ha conseguido sobreponerse a todos los impedimentos que se le han puesto por delante para liderar, por primera vez, esa carrera del GOAT que las lesiones han negado últimamente a Rafa Nadal. La perseverancia, la ambición y la capacidad de trabajo de este serbio no tiene fin. Es posible que este sea el último Grand Slam que va a parar a las vitrinas del Big3, o quizá no, pero lo que ha hecho por el tenis este serbio jamás se podrá olvidar.

En este extraño Roland Garros de mucho viento y poca lluvia, de público ruidoso y ausencia del rey Nadal, de jóvenes atenazados por los nervios, un escandinavo y un balcánico han llegado a la final con una clara obsesión en sus cabezas: uno, iniciar su historia en los grandes torneos, el otro, completarla con letras de oro. Desde los primeros intercambios, ambos han atacado la pelota con una violencia impropia para quien sabe que el duelo se podía ir más allá de las cinco horas. Tras quince minutos de adaptación del serbio, que aprovechó Ruud para coger la delantera con un break, Nole agarró el mando del partido y ya no soltó hasta el final. Todo fue un espejismo, un suspiro de ilusión para la afición española que empezaba a pedir el Premio Princesa de Asturias del Deporte para el jugador noruego. Las gaitas pronto dejaron de sonar porque, enfrente, un gigante balcánico, acostumbrado a mandar sobre cualquier superficie del planeta Tenis, ha desplegado su mejor versión en París de cuantas le recordamos. A sus 36 años Nole dispone ya de una contrastada experiencia y mantiene una envidiable exuberancia física y técnica.

No ha hecho falta excavar mucho en la tierra para que empezaran a salir derechas ganadoras, reveses cruzados que abrían ángulos imposibles y espectaculares dejadas y voleas a las que no podían llegar los rivales. Djokovic lograba remontar el quiebre inicial y llevaba la primera manga al tie-break para maltratar a su rival en lo que parecía una regañina por la osadía de Casper. El golpe le duró varios juegos al bueno del noruego hasta que se recuperó, y cuando lo hizo ya tenía ventaja el chacal de los Balcanes. El segundo set era de Nole: 6-3.

Sólo un milagro, un desfallecimiento o la caída de un meteorito sobre la Phillipe Chatrier podían modificar lo que la historia tenía preparado para Nole. El serbio, enfocado en su objetivo es un depredador sin sentimientos que no descansa hasta que consigue su presa. Así se plantó con 5-5 en el tercero y servicio para Ruud. Fue en ese momento en el que el espíritu de ganador del serbio salió decidido a atacar a un rival al que la remontada le venía demasiado grande. Djokovic hacía un último esfuerzo con su efectivo servicio, que le ha funcionado a las mil maravillas durante toda la final, para culminar el Grand Slam más importante de su dilatada carrera deportiva: 7-5.

Podrá caernos mejor o peor, discreparemos de su actitud antivacunas, o no, criticaremos sus estrategias para parar los partidos cuando las cosas se ponen mal, repudiaremos sus infantiles imitaciones a otros compañeros del circuito…, infinidad de cosas podríamos achacarle al serbio, casi todas alimentadas por la rivalidad con Nadal, pero lo que no podemos negar es que, con la pelota en juego, Novak Djokovic es desde hoy, el mejor jugador de la historia del tenis. Los números ya le avalan. Nole ya es leyenda. Todos los días sale el sol, pero para Djokovic hoy ha brillado un poco más.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

3 comentarios en «RG. FINAL. NOLE SE CONVIERTE EN EL MÁS GRANDE DE LA HISTORIA, EN LA TIERRA DE NADAL»
  1. Es posible que me deje llevar por la poca simpatía que le tengo, pero para mí es el jugador con más grand slams de la historia, no el tenista más grande de la historia.
    No creo que sea imperativo fusionar ambas cuestiones.

  2. No es santo de vi devoción pero creo que es justo reconocer su superioridad. Tampoco sé si conseguirá algún Grand Slam más o no, pero viéndole como está, yo diría que pueden ser varios.

  3. Ya me habría gustado verlo en una semifinal sin calambres. Después de las palabras de su representante más todavía. Alcaraz había hecho mucho mejor tenis que Nole. Lo único que tiene el serbio es la sombra del ganador que atenaza a sus rivales. Para mí, don Rafael Nadal Parera sigue siendo el mejor.

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