Jarry-Ginebra

Nicolas Jarry y Grigor Dimitrov dan la sorpresa al colarse en la final del ATP250 de Ginebra. En 2022, el ganador del torneo, Casper Ruud, alcanzó la final de Roland Garros tan sólo dos semanas después. Zverev y Fritz se quedan a las puertas de la final.


Ni Genève es Génova, ni Rousseau nació en Rusia. Ginebra suele depararnos sorpresas de las que nos cuesta reponernos. Por eso, no es de extrañar que los favoritos del ATP250 de Ginebra hayan caído en semifinales para demostrar que, a orillas del Lago Leman, nada es lo que parece.

La ATP aprovecha esta semana previa a Roland Garros para ofrecer un par de torneos que sirven de preparación al Grand Slam de la tierra batida y que se disputan ya cerca de París. Lyon y Ginebra, conectados por el Ródano y por el tenis, están dando una oportunidad a aquellos jugadores más necesitados de adaptación al ecosistema terrícola, el último ensayo antes de viajar al Bois de Boulogne.

En la mismísima república que Calvino creó durante la Reforma del s.XVI, a Zverev y Fritz le han salido dos rivales muy protestantes. Tanto el alemán como el norteamericano han querido hacer prevalecer el orden establecido por la Iglesia del tenis pero, lo mismo Jarry que Dimitrov se han revelado al orden establecido. Para Sascha son horas de rodaje en su vuelta al circuito tras la lesión que sufrió ante Nadal en París. Para Fritz es una nueva ocasión perdida para ganar un título, que se le resiste, sobre esta superficie.

Nicolás Jarry está de vuelta. El jugador chileno, llamado a hacer grandes resultados hace unos años, ha recuperado a sus 27 años las mejores sensaciones para seguir disfrutando del juego. Durante la gira de tierra batida, en la que ha ganado el torneo de Santiago, Jarry se ha vuelto a apoyar en su gran servicio y extraordinaria derecha. Esta tarde, sin fisuras en su juego, ha recordado la final de 2019 en Ginebra, adonde cayó en el tie-break del tercer set ante su rival de hoy, Sascha Zverev. Si hace cuatro años al chileno le tembló el brazo, hoy no ha dado opciones al alemán con un tenis seguro y a la vez agresivo.

La otra sorpresa de la jornada la ha protagonizado Grigor Dimitrov. Desaparecido de los últimos partidos de los torneos desde la final del ATP500 de Rotterdam en 2018, en la que Federer dio cumplida cuenta del ex número 3 de la ATP, el búlgaro no había vuelto a tener opciones de triunfo. Hoy parecía que el maleficio se mantendría ante Taylor Fritz. La contundencia del norteamericano en sus golpes parecían anunciar una clara victoria en dos sets del norteamericano. Pero en el undécimo juego del segundo set el jugador de california, ataviado con su habitual pijama, volvió a sufrir los efectos de un recién levantado y perdió su servicio. El segundo set ya tenía dueño: Dimitrov.

Lo mejor lo dejaron para la tercera manga. Ambos afilaron sus armas para ser más incisivos en sus golpes y fortalecieron sus defensas para restar las embestidas rivales. La muerte súbita era inevitable. Dimitrov mantuvo mejor los peloteos con su revés a una mano y esa derecha profunda que tanto daño hizo al californiano durante todo el partido. El duelo cayó del lado búlgaro en un partido poco vulgar.

Mañana, la final entre Jarry y Dimitrov, promete ser vibrante en un lugar donde las cosas no suelen ser lo que parecen y gana el que más protesta.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «GINEBRA NUNCA RESPONDE A LAS EXPECTATIVAS»
  1. Para el que diga que Dimitrov está acabado, se le pueden dar 2 tazas de esta semifinal. Veremos si puede emularlo en la final. Lo que está claro es que los favoritismos en el tenis, pueden ser traicioneros y cualquiera puede dar la sorpresa sobre la pista.

  2. Lastima haber leído este artículo una vez celebrada ya la final del torneo, dicho lo cual, una pena que ese juego, que en su día se comparó con el de Federer, no haya sido suficiente para que Dimitrov venciera.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *