Rafa decide parar su proceso de recuperación para darse una última oportunidad en 2024. El balear no irá a Roland Garros por primera vez en 18 años. Confía en que unos meses de descanso mejoren su cuerpo para afrontar la próxima temporada. Deja la puerta abierta a la Copa Davis.
Desde que ayer se anunciara la rueda de prensa de Rafael Nadal Parera, todos habíamos empezado a colocar signos de interrogación en nuestras mentes: «¿será la confirmación de su ausencia en Roland Garros?» Algunos, los más catastrofistas, preferían ponerlos de exclamación para anunciar el triste final de las obras completas del mejor deportista de todos los tiempos de España, y me atrevería a decir, del extranjero. «¡Nadal anuncia su retirada del tenis!» Es por eso, por lo que hoy, tras escuchar al protagonista de la novela decir que esto es un punto y aparte, uno agradece que haya elegido este signo de puntuación para seguir escribiendo las últimas páginas del mejor best-seller deportivo que jamás pasará por nuestras manos.
Rafa ha empezado su relato haciendo una clara sinopsis de lo que le queda por escribir en el tenis. En resumen, tiene tres capítulos pendientes de mandarlos a imprenta: no ir al próximo Roland Garros, parar el proceso de recuperación durante toda esta temporada y darse una última oportunidad para regresar en 2024, que probablemente, será el año en el que ponga el punto y final a su Enciclopedia de Tenis.
El balear ha reconocido que lleva años sin disfrutar de los contenidos que genera en su carrera deportiva. Demasiados borrones en su físico que, aunque han estado enmascarados con títulos en grandes torneos, han supuesto una importante merma en su vida profesional y personal. Desde 2004 lleva el balear escribiendo títulos para sus obras. Ahora pone un punto y aparte, pero si tuviéramos que enumerar los 92 torneos ATP, llenaríamos nuestro texto de comas. Es más, yo sería partidario de utilizar también los paréntesis para incluir los éxitos en Copa Davis, Juegos Olímpicos y demás competiciones por equipos en los que siempre ha representado con orgullo al equipo nacional.
Muchos signos de puntuación salen en estas obras completas de su carrera deportiva, quizá tantos como puntos ha hecho sobre la pista el manacorí, donde nunca se ha dejado una tilde por poner o una pelota por la que ir. Los fervientes lectores de toda su bibliografía nos conformamos con la esperanza que dan esos puntos suspensivos que hoy ha anunciado en forma de 2024. La novela sabemos de qué trata y estamos seguros de que, aunque su protagonista no afronte nuevas gestas que narrar, sí sabemos que las que ya lleva escritas deberían publicarse en mayúsculas y con letras de oro.
Nadal no estará, por primera vez en 18 años, en esta edición del mejor torneo de tierra batida, donde ya ha ganado 14 veces. Se hará raro no verlo porque en toda su obra deportiva Rafa apenas ha cometido faltas, ortográficas, que empañaran su excelente expediente deportivo. Cuando empezó, allá por 2003 este voluminoso libro, nunca pensó que el índice acabara tan cargado de capítulos. Hace 20 años apenas tuvo tiempo para escribir un buen prólogo porque la juventud le reclamaba ir directamente a la trama. Esta tarde, Nadal ha empezado a escribir el epílogo de una obra magistral cuyo protagonista quiere cerrar con las últimas páginas que dignifiquen la ejemplaridad y belleza de este manuscrito de tenis que nadie podrá nunca plagiar.
Ahora sólo quedan signos de interrogación que nos hacen preguntarnos, cuándo volverá, cómo lo hará y si en su último año repetirá victoria en algún grande.
Esperemos que las respuestas sean: pronto, en perfecto estado y síiiiii.
Aunque soy consciente de que es complejísimo y que cada aficionado tendrá una opinión, hay que resaltar que el mejor deportista de todos los tiempos y respecto a su epilogo, merece que se escriba en mayúsculas y con letras de oro. El tiempo nos hará ver cómo será.
Pues yo discrepo de tu magnífico artículo: no creo que sea un punto y aparte, sino un punto y final en «diferido» como diría la Cospe: no juega éste año y ha dicho que ya veremos el año que viene, depende de su «cuerpo». Con su cuerpo maltrecho por su larguísima carrera, un año sin jugar, sus cuentas y negocios boyantes, y con los miuras que vienen (Sinner, Rune, Ruud, Alcaraz, etc, etc), y no teniendo ya que demostrar nada en el mundo tenístico, uno de los tres mejores de la historia, creo que ya no le vamos a ver jugar más. Ya tenemos el precedente de Federer, que también tardó más de año y medio en decir que se retiraba. Además, Nadal es muy inteligente y se va a retirar por la puerta grande, sin tener que arrastrarse por las pistas como hacen muchos…Y ojo!!!, que ya casi tiene 38 años.
Estamos asistiendo al final de una leyenda. Al sueño de todo un país que se emocionó con la carrera de un joven chaval de Manacor que lo ha ganado todo. Ya sea un punto y aparte o un punto y final, Rafa se merece decidir su futuro. Tiene el agradecimiento de un servidor y el de todo el mundo del tenis por llevar este deporte a otro nivel. Todo lo que ha hecho, lo ha demostrado en la pista y no le ha hecho falta hablar para darse ínfulas como un licántropo balcánico que yo me sé.